Elisa Niño, madrileña y actriz, integrante de diferentes compañías de teatro como “Dale que dale”, “La Encina” y “Baraka”. Profesora de teatro en “Estudios de teatro”, donde dirige y forma a sus propios alumnos.
- ¿Cuándo se produce realmente tu introducción en la enseñanza? Porque tú eres actriz, ¿no?
Si. Yo soy actriz y profesora de teatro. Cuando terminé de formarme en la Escuela de Artes Escénicas “La Lavandería”, la directora de la escuela: Carmen López y Mendoza, me ofreció llevar un grupo de teatro de niños en un colegio. Ese fue el comienzo. A partir de ahí, ese mismo año, comencé a llevar el departamento de teatro en un centro de cultura, en el que estuve 8 años trabajando y llevando grupos de teatro de todas las edades.
- ¿Cómo valoras esa primera experiencia?
Me encantó la enseñanza. Me di cuenta de lo mucho que se aprende, del teatro y de las personas. Al fin y al cabo, un actor tiene que saber mucho de las personas. Eso es actuar, meterte en la piel de otra persona que no eres tú.
- ¿Es más difícil interpretar un personaje o dar clase?
¡Interpretar un personaje! Mucho más. A mí, dar clase, me resulta más fácil. Se trata de comunicar y tener mucha empatía. Hay que tener mucha psicología, porque cada persona es un mundo. Y cada uno tiene su proceso. Tú al fin y al cabo, lo único que tienes que hacer es mostrar al alumno, darle herramientas. Luego él tiene que interiorizarlas y ser capaz de expresarlas.
- ¿También diriges? Sabemos que muchos actores acaban dando clases, dirigiendo, escribiendo…
¡Sí! ¡Hacemos todo! (Risas) Realmente todo se toca, y todo está unido. Un actor tiene que ser un investigador para dar vida a alguien. Y todo suma. Que se te de bien, ya es otra cosa…(risas) A la enseñanza se suele llegar porque vivir como actor es muy difícil. Yo he tenido maestros buenísimos, grandes del teatro, pero que no aman enseñar, no les gusta. Y por tanto no se les da bien. Aunque sean actores increíbles. Creo que la enseñanza tiene que ser algo vocacional como lo es actuar. A mí desde luego, me apasiona tanto como actuar. Ver cómo una persona crece en solo unos meses es muy gratificante. Lo de dirigir se ha ido dando durante las clases, porque al final acabas creando obras, historias, y por lo tanto, dirigiendo. Y bueno, ahora llevo varios grupos de adultos donde creamos obras.
- ¿Y lo de escribir?
(Risas) Eso me vino de niña. Antes de ser actriz. Siempre me llenó mucho inventar historias, escribir… Pero aún no los he puesto en escena… Tiempo al tiempo.
- ¿Qué es lo más importante para ti a la hora de interpretar un personaje?
La verdad.
- ¿La verdad? Eso lo hemos oído muchas veces, pero es una mentira, ¿no?
Sí, claro. Ese es el juego. Una mentira llena de verdad. El teatro, el cine, interpretar un personaje, es una ficción, está claro. Tú no eres esa persona que interpretas. ¡Ni tienes que convertirte en ella! ¡Te volverías loco! Tienes que comprender su mundo, sus circunstancias, lo que le mueve, sus creencias… Esa es la técnica. El proceso de ensayos. Y ese rato en el que juegas a ser esa persona, sólo tienes que abrirte en canal y dejar al personaje ser quien es. Eso es lo más difícil, quitarnos nuestros juicios, nuestras opiniones o nuestro pudor, y sólo abrirte. Eso te lo va enseñando el entrenamiento. Siempre se lo digo a mis alumnos; entrenar, entrenar y después, entrenar.
- ¿Abrirte? Difícil, ¿no?
Si. Tal y cómo acostumbramos a vivir y a relacionarnos es difícil. Uno se pasa la vida tratando de no sentir lo que realmente siente. Y claro, te subes a escena y te cuesta mucho abrirte y ser sincero con lo que sientes en cada instante. Porque es nuestro cuerpo, y son nuestras emociones aunque se las estemos dando a un personaje. Si nosotros cerramos, no accederemos a una verdad mayor que te está exigiendo un momento de la escena, por ejemplo. Un maestro que tuve me decía “uno llegará a ser de intérprete, lo que sea como persona”. Cuando consigues conocer más, abrirte más, crecer en definitiva, lograrás interpretar personajes con más matices.
- Casi parece una terapia, ¿no?
(Risas) Totalmente. ¡Por eso el teatro es bueno para la salud! Y creo que todo el mundo debería hacer teatro alguna vez en su vida. Las herramientas que se trabajan te dan muchos recursos para tu vida. A nivel profesional luego está la técnica. Pero en el fondo con cada personaje y con cada proceso creces un poquito más. Comprendes algo nuevo.
- ¿Con qué te quedas del teatro?
El teatro te abre un mundo de posibilidades. Como espectador y como actor. A mí personalmente me encanta el proceso de ensayos. Donde todo vale, todo es la investigación, el juego, el “abrir”, como hablábamos. Y luego, las funciones claro. Donde la obra ya está. Pero cada función y cada público es diferente.
- ¿Cómo te planteas este curso que empieza?
Pues con muchas clases. Lo que es muy bueno. Con varios grupos, muy interesantes. Vamos a crear mucho. ¡Con muchas ganas de empezar! De retomar con alumnos antiguos y con ganas de verles y de conocer a los nuevos.
- ¿Y de proyectos teatrales como actriz?
Primero, con un proyecto llamado “Descubriendo a Eva” de la Compañía Hécuba, que estrenaremos pronto. Es una obra basada en la película de “Eva al desnudo”, maravillosa y muy teatral. Gustará mucho.
Y en proceso de ensayos, con otro montaje, que dirige Blanca Suñén, una amiga y directora con la que he trabajado en varias ocasiones. Una comedia muy bonita.
- ¿Qué prefiere Elisa Niño, comedia o drama?
¿Hay que elegir? (Risas). A mí me encanta la comedia. Es un ritmo muy rápido y te coloca de un modo más fácil en el juego. Al menos a mí. En el fondo da igual. Sea comedia o drama el modo de abordar al personaje es igual. Lo que es distinto es el ritmo, la atmósfera, los tiempos.
- ¿Y para cuando cine o televisión?
¡Cuando me llamen! (Risas). Me encantaría entrar en esa industria y aprender. Es difícil entrar, tienes que moverte mucho y estar al día constantemente para buscar pruebas, enterarte y hacer contactos. No me he metido mucho en ese tema. ¡Básicamente, porque no me queda tiempo!
Y la verdad, me llena mucho lo que hago. Dar clases, llevar mi empresa y hacer teatro. Creo que uno no puede quedarse sentado esperando. Siempre hay que proyectar, buscar y moverse. Algún día llegará. Y si no, algo nos inventaremos…(risas).
- Y ya para terminar, ¿qué consejo le darías a tus alumnos para este curso?
Que disfruten del proceso en cada momento, en cada clase. Que disfruten cuando salen las cosas y cuando no salen. Que respiren y estén plenamente conscientes en el aquí y ahora. Cuando uno aprende a disfrutar incluso cuando “no controla”, se empieza a estar abierto. Y ahí dejamos lugar para que entren cosas nuevas. Es ahí cuando suceden los instantes mágicos en la clase. Y para ello, entrenamos cada día. Tenemos mucho miedo al fracaso, al ridículo, al error. Cuando en realidad no hay éxito sin fracaso. Como decía un gran deportista “he fracasado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito”.
Elisa Niño para “Talleresteatro.es”





Gracias Guillermo!!
Enhorabuena!!!