Llega septiembre, y con ello la vuelta de las vacaciones y retomar nuestras rutinas. Hemos estado desconectados un tiempo y ahora toca volver conectar.
Volvemos al colegio, mayores y niños. A las obligaciones, al tiempo de correr para poder llegar a todo, hacer todo lo que nos hemos propuesto para este nuevo curso, y por supuesto, hacerlo bien.
Es el momento en el que hay que pararse, respirar y reflexionar. Y preguntarnos:
¿Qué me hace feliz realmente?
¿Qué me divierte y qué me conecta conmigo?
Está muy bien que nos marquemos objetivos. Pero a veces, considero, que tal vez, en algunos casos, nos planteamos mal los objetivos.
En nuestras clases de teatro apostamos por un trabajo muy creativo y divertido, donde potenciamos esas cualidades o ese bienestar, que a veces no escuchamos demasiado o no le damos mucha importancia. Y que básicamente, tiene que ver con “conectarnos”, con sentirnos plenamente “nosotros mismos”.
Así que hoy queremos proponeros una serie de objetivos beneficiosos para comenzar el nuevo curso. Unos objetivos que nos pueden ayudar a la hora de escoger la actividad que queremos hacer este año o elegir qué objetivos realmente nos queremos plantear.
Por ello, no estaría de más que cuando estemos pensando y decidiendo entre la multitud de actividades posibles que nos ofrecen, tengamos en cuenta:
- Sentirme mejor al terminar la actividad: Que cuando salga de la actividad; yoga, piano, teatro, baile, tai chi, gimnasio, chino, etc, me sienta mejor conmigo mismo. Y si a veces no es así, porque no nos ha salido algo en la actividad, ser conscientes de que estamos saliendo de la zona de confort y que es algo muy bueno y beneficioso para mí, aunque aún no me haya dado cuenta.
- Conectarme: que nutra algo de mi ser interior, de mi alma o mi corazón o como quieras llamarlo.
- Que me conecte con lo que siento, con quién soy y con el entorno. Conectarme desde un lugar sincero y auténtico. Sin máscaras, sin etiquetas, sin nada que “deba ser”, sino con lo que soy aquí mismo.
- Divertirme aprendiendo: Que aprenda algo nuevo pero de un modo divertido y enriquecedor. Aceptar cualquier fase en el proceso de aprendizaje y aceptarlo con disfrute también.
- Superar barreras: Que la actividad favorezca vencer miedos o superar barreras o limites que tengo, los conozca aún o no. Que superar esas barreras me haga sentir bien. No confundir el miedo que nos provoca no controlar algo o que nos cueste o que nunca lo hayamos hecho antes… con que no me haga sentir bien. Quizá haya momentos en que dude, en que cueste.
Como ejemplo nos podría servir si imaginamos que hemos decidido salir a correr, ponernos en forma. Todos sabemos que al principio nos costará y no aguantaremos ni cinco minutos. Pero si no huyo ante el esfuerzo, las dudas, el miedo… esos cinco minutos, serán diez y después veinte y después mi cuerpo y mi ser se sentirán mucho mejor que antes de comenzar a correr. Siempre y cuando, correr me guste. Pues habría otras muchas formas de ponerme en forma; caminar, bailar, practicar un deporte que me gusta…
Es obvio. ¿Quién no se ha propuesto en demasiadas ocasiones; estudiar inglés, ir al gimnasio, hacer dieta….?
Por eso tal vez sea mejor pensar bien qué plantearnos, qué nos ayuda a crecer como personas y a divertirnos, a sentirnos mejor con nosotros, en lugar de más frustrados que antes de comenzar con nuestra actividad. Qué es lo que realmente me apetece hacer y me divierte. Así seguramente conseguiremos, en consecuencia otros muchos objetivos que realmente queremos alcanzar.
Otras veces lo que nos ocurre es que abandonamos esa actividad enseguida, dejándonos llevar por nuestras rutinas, la falta de tiempo, el trabajo, la casa, etc. Y negándonos apenas dos horas a la semana para nosotros. Negándonos algo que nos hace sentir muy bien y nos conecta con nuestro ser y nuestros deseos. O negándonos, simplemente, salir de nuestra zona de confort donde erróneamente creemos estar tan bien.
Escribiendo este artículo llegó a mis manos esta frase de Steve Jobs, que tiene tanto que ver con lo que quiero compartir con vosotros, y con la que terminaré:
“Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?..Y si la respuesta es no por demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.”
¡Desearos un buen curso, lleno de diversión y de conexión real!





Gran artículo!!!