En los talleres de teatro anuales, tras varios meses de formación y entrenamiento, comenzamos una nueva etapa: la creación.

En el teatro hay un momento fundamental e ineludible: el encuentro con el público. Y es que, sin público que nos mire, no podemos llegar a sentir plenamente la magia del teatro, no podemos llegar a comprender la esencia de tantos conceptos experimentados durante las clases. Se podría decir que llega “el momento de la verdad”. La comunión que se crea entre actores y público.

Pero todavía no hemos llegado a ello. Aún queda un largo proceso de tres meses de ensayos hasta que nos coloquemos delante del público que viene a vernos. Ahora que ya tenemos fecha de representación, ahora que comenzamos esta nueva etapa, aparecen los nervios, los miedos, las dudas, las ganas, la excitación y una mezcla de emociones, que no son negativas, sino todo lo contrario, pues colocan nuestra energía y atención al servicio de la creación.

Ensayos Aficionados

Ensayos Aficionados

El trabajo que venimos haciendo en las clases de teatro; la improvisación, el entrenamiento, los juegos y ejercicios diversos de interpretación son necesarios para entrar en esta etapa. Ya sabemos cómo ejercitar nuestro cuerpo, nuestra voz y nuestras emociones. Ya conocemos más sobre las herramientas del actor, sobre la técnica, sobre “la escucha con el compañero”, sobre “el impulso de juego”. Ya tenemos más recursos como actores. Estamos listos y preparados para el ensayo. Por eso es tan importante el entrenamiento, los ejercicios de calentamiento y de elenco. Así que, aunque dé vértigo el inicio de esta etapa, solo tenemos que trabajar como hasta ahora. Y confiar en el propio proceso. Y en nosotros mismos.

Somos un equipo y vamos a contar una historia.  Vamos a construir algo único y nuestro. Podrá ser una gran historia la que contemos, o una pequeña historia. Eso es lo de menos. Lo que importa es “la obra”. Esto lo considero muy importante y lo repito mucho a mis alumnos. Todos somos igual de importantes, aunque lo que me toque hacer en un momento como actor sea salir y abrir una silla y no haga nada más. Es fundamental cómo lo hago. Es fundamental que seamos conscientes de que entre todos contamos la misma historia, como si de una partitura se tratase. En una orquesta lo mismo da si tocas el triángulo o el violín, ambos deberán entrar y tocar en su debido momento, ni antes ni después. Si fuese así, la canción ya no sonaría como es. Lo mismo sucede en el teatro.

Y para ello, tenemos los ensayos. Un proceso hermoso y muy enriquecedor, donde debemos jugar y buscar sin resultados. Poco a poco los resultados irán llegando. Poco a poco la historia se contará por si sola. Ahora es el momento del “aquí y ahora” que venimos practicando.

Y así, sentir la magia del teatro.

La magia que luego sentirá el público que nos vea. La magia que comienza mucho antes en una sala de ensayo.

Ahora es el momento en que los actores, ya sean alumnos aficionados y no profesionales, pongan sus ganas y su generosidad en este proceso tan hermoso como es la creación. Y, ¡jueguen! No hay mejor resultado que aquel que parte del juego.

¡A por ello!